El equipo de DISA abandonó en el último tramo del Rally Ciudad Puerto del Rosario después de neutralizar la ventaja que el líder les había sacado en la primera sección. En su cabalgada marcaron cinco scratch consecutivos.

Esfuerzo sin premio para Gustavo Sosa y Eduardo González en la decimoctava edición del Rally Ciudad Puerto del Rosario – Fuertwagen, primera prueba de la temporada 2016 del insular majorero de rallies de tierra. El Mercasosa Rally Team corría en casa en busca de su sexta victoria y a pesar de su condición de favorito, las dudas del inicio obligaron a ir a por todas desde la segunda sección.

Porque en la primera, otra vez un roca hizo temer al piloto de DISA por un pinchazo. El tiempo que necesitó para cerciorarse de que todo estaba bien en su Mitsubishi Lancer Evo IX acabó por pasarle factura en el cómputo global de las tres pasadas por ‘El Matorral-Llanos Pelaos’. El rally no estaba ni mucho menos perdido, pero Gustavo y Edu sabían que debían reaccionar de inmediato.

Y la reacción llegó, cómo no, en ‘El Time-Cuesta Perico’, el tramo de casa para Sosa y en el que en sus tres pasadas limó 15,7 de los 26,2 segundos de ventaja que Manuel García-Érik Guerra habían llegado a acumular. El sprint continuó en ‘Tefía-Almácigo’ con dos scratch igual de autoritarios en sus 4 km que dejaron todo prácticamente en tablas a falta de los dos últimos tramos.

Pero la mecánica también juega su papel en los rallies, y ésta desfalleció en el momento crucial de la prueba. Primero fueron los amortiguadores traseros, que se resintieron en un salto durante el primer paso por ‘Tefía-Las Cañadas-Albergue’, pero fue el motor el que en el tramo final acabaron con cualquier opción de Gustavo y Edu.

“Primero el amortiguador trasero izquierdo reventó en el penúltimo tramo y en el último, en una zona de asfalto y en quinta velocidad el motor empezó a perder potencia y tuvimos que pararnos”, explica Sosa, que acumula cinco victorias absolutas y otros seis podios en este rally que organiza la Escudería Maxosport. Admite que este abandono duele no tanto por perder la oportunidad de volver a ganar, sino porque todo el equipo había hecho “lo más difícil”. “Remontar casi medio minuto perdido en tramos tan cortos no es fácil. Claro que es positivo el haber logrado cinco scratch consecutivos, pero hemos tenido la meta tan cerca… Y nos quedamos sin poder sumar puntos para el insular”, añade el majorero.

Eduardo González, que copilotaba por primera vez esta temporada a Gustavo Sosa, confirma que de no haberse producido estos problemas, el liderato estaba al alcance de la mano. “Antes de ese salto en el que se rompió el amortiguador, los parciales eran muy buenos. A pesar de hacer más de la mitad del tramo con esa pieza rota sólo perdimos seis segundos, pero la avería de motor fue la puntilla a sólo tres kilómetros de meta. Teníamos ritmo para ganar, sólo ha faltado un poco de suerte”, apunta el grancanario.